Los Sueños

15, Feb 2021 | Curiosidades

Ha habido muchas teorías desde que nos preguntamos por qué soñamos. Durante un tiempo se pensó que los sueños se producían en el momento en que abríamos los ojos, el periodo en que no estamos dormidos del todo, pero tampoco despiertos, ahora se sabe que no es lo que pasa.

Cuando nos vamos a la cama, el cerebro sigue activo en un mar de caos de señales neuronales, y generan un descontrol de ondas electromagnéticas, como olas en una tempestad. Pero, según pasa el tiempo, esa actividad cesa y al llegar -más o menos- a la hora y media pasamos a fase Rem donde se ha observado que la actividad del cerebro empieza a funcionar, aunque no a la misma intensidad. Las neuronas se comunican, pero no nos movemos: es decir, no podemos levantarnos. De eso se encarga la zona de PONS, que impide que nos pongamos activos: nos paraliza temporalmente salvo los ojos que sí se mueven; de hecho, pueden seguir el sueño: por ejemplo, si soñamos con ovejas que saltan el cercado, los ojos siguen a las ovejas. Pero no siempre funciona correctamente ya que el PONS, que está en el bulbo raquídeo, no funciona y nos levantamos, movemos…

Al hacer una resonancia estando dormidos vemos que el cerebro frontal (que es la parte racional) se apaga pero se enciende la parte de la amígdala e hipocampo, que son la parte emocional.

Durante el sueño los niveles de alerta son casi nulos, ya que el componente químico de la norepinefrina cae. Con esto se consigue que no aprendamos de un sueño, la experiencia o la vivencia de este, pero aumenta la serotonina.

En la Antigüedad

En edades antiguas se pensaba que los sueños poseían significados, que eran los dioses quienes los enviaban. Esta idea continuó siglo tras siglo: el significado cambiaba, pero no la postura de que los sueños eran mensajes. Hasta que llegó el siglo XVII, en el que se despreció a los sueños: se decía que se soñaba solo por cenas o digestiones pesadas.

Los comienzos de la Ciencia

En 1899 llegaron dos libros que provocaron que los sueños volvieran a la palestra desde dos campos diferentes. En la neurología, a través del doctor Santiago Ramón y Cajal, que estableció en su libro que las neuronas son la unidad básica del sistema nervioso y no se desconectan del todo en la fase de dormir; de hecho, en estudios posteriores se realizó el experimento de dar diferentes corrientes en el cerebro y el paciente consciente podía ver, oír o incluso sentir cosas que no le estaban pasando en realidad, por lo que los sueños podrían ser tormentas eléctricas que nos hacían ver, sentir o experimentar cosas. Se creía, por tanto, que los sueños eran “unas tormentas eléctricas sin sentido”.

Otra perspectiva fue la de Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Afirmaba que los sueños eran frustraciones o deseos íntimos que casi siempre tenían una connotación sexual.

Posteriormente Carl Jung, padre del psicoanálisis analítico, afirmó que los sueños eran mensajes del subconsciente, pero que no tenían que ver con un deseo sexual, sino que mostraban personajes de la vida interior como la ansiedad, pureza, sabiduría…

Los sueños en la actualidad

Hoy en día se rechaza la idea de que los símbolos o figuras tengan un significado específico, ya que se realizó un estudio en diferentes zonas, países y escalas sociales donde se mostraron algunos patrones, por ejemplo:

  • Uno de cada cinco individuos sueña que se le caen los dientes.
  • Los hombres sueñan más con otros hombres, mientras que las mujeres sueñan por igual con ambos sexos
  • Los niños sueñan más con animales.
  • El 5% de la población sueña con lugares donde antes nunca estuvo.
  • Los sueños más populares son: ser perseguido, tener sexo y caerse.

El Dr. Speak Gold agrupó a una serie de sujetos y les puso a jugar al Tetris durante 3 ó 4 horas al día: las figuras que aparecían en sus sueños eran la del Tetris. Incluso los participantes que tenían trastornos de memoria, que ni siquiera recordaban haber jugado al Tetris, soñaron con las figuras.

Esto nos hace volver a los patrones del estudio:

  • La pérdida de los dientes es un sueño muy antiguo, pero se vio que quienes soñaban con ellos, estaban más ansiosos y se preocupaban más por ellos de lo normal.
  • Los niños sueñan más con animales porque están mas presentes en sus vidas.
  • Los hombres sueñan con más hombre porque se suelen relacionar o preocuparse más por ellos. Aunque también es cierto que, cuando se hizo el estudio, el papel de la mujer trabajadora no estaba tan presente.

Algunos piensan que no son mensajes, sino las vivencias y emociones de nuestro día a día que nos dan la historia para que se desarrolle el sueño.

¿Se pueden controlar los sueños?

Pero, ¿son descontrolados? Hay personas que sí los controlan: se llaman soñadores lúcidos, pueden influir en el desarrollo del sueño. Es una capacidad que hay que entrenar: se basa en llevar un registro de los sueños, haciendo memoria y recordando lo soñado todos los días. A estas personas se les enciende ligeramente el prefrontal (mientras para el resto duerme) así pueden elegir las acciones a realizar en el sueño.

El sueño REM

Durante otro estudio se agrupó a un grupo de personas y se les mostró un laberinto: después de estudiarlo, a una parte del grupo se le pidió que se durmieran (se echaron una mini siesta), y se observó que su capacidad para resolverlo era mayor, encontraban más una posibilidad de salida. Algo que no ocurría con las personas que no se durmieron.

El sueño REM les ayudó a ver otras posibilidades, ya que contribuyó a la mejor asimilación de la información obtenida al estudiar el laberinto.

También se ha descubierto que, en la fase REM, el cerebro desecha información que no nos hace falta, información que no es prioritaria y no nos sirve para nuestro día a día. ¿Recordáis la película Del Revés, de Pixar? El amigo imaginario de la protagonista, cuando esta se hace mayor, al cerebro ya no le sirve como herramienta y lo olvida. Pues pasa algo parecido.

Increíblemente, esto le ocurre también a otros mamíferos, reptiles y aves. Un caso curioso es el de los pinzones macho: al principio, imitan los cánticos de sus padres. Analizando su sueño se ha visto que sueñan con variantes de esos canticos y, al despertar, van probando distintos registros hasta que consiguen el suyo propio. Como les pasó a los Rolling Stone en la canción Satisfaction.

¿Aprendemos con los sueños?

El sueño libre, sin ataduras, donde nos dejamos llevar, se cree que podría ser el que nos ayuda a asentar las bases del conocimiento. El neurocientífico Robert Stik Gold cree que, en la fase REM, el cerebro crea sueños que no están diseñados para conformarse en una sola respuesta, sino para ayudarnos a reconocer las posibles respuestas. Es decir, una de las funciones del sueño en fase REM podría ser analizar las distintas perspectivas de un hecho cognitivo, para así aprender y fijar dicho aprendizaje.

 

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